LA HORMIGA MUNICIPALISTA |

La rebelión de las hormigas

Tras el terremoto de la crisis que agrietó todos los hormigueros, un soleado 15 de mayo las Hormigas de Base se rebelaron y salieron de los escombros de lo que hasta ese mismo momento habían sido sus hogares, ocupando calles y plazas para reclamar la República de Abajo. Y ante la persistencia en el desastre gestionado por los reyezuelos y los capataces de siempre, se atrevieron a presentarse a las elecciones de sus consejos. Por primera vez pudieron liberar una parte del hormiguero. En la Base se oye su voz, e incluso gobiernan valientemente en algunos lugares.

Pero el hormiguero es grande y sigue amenazado de derrumbe tanto por la corrupción y la tiranía de quienes no aprenden de los errores, como por los pajarracos del exterior. Para evitarlo, las Hormigas de Abajo han vuelto a juntarse y han resuelto conquistar de una vez por todas su Base. No confían en los cantos de cigarras que predican mucho, prometiendo el asalto al hormiguero, pero no dan trigo; ellas prefieren ponerse manos a la obra. Reuniendo a las agrupaciones de hormigas en una Liga (Red, Confederación), se han armado de inteligencia colectiva y se han lanzado a recorrer la red de caminos que hay entre hormigueros con un propósito firme y el ánimo resuelto: presentarse a las nuevas elecciones en dos, tres, muchos consejos, y coordinarse para apoyar mutuamente sus luchas, organizando la Marcha de las Hormigas Municipalistas.

Ha llegado nuestra hora; ya sentimos el cosquilleo; la tierra tiembla cuando aparece una larga y colorida fila de compañeras sin fin, hasta donde alcanza el horizonte: hormigas rojas, hormigas negras, hormigas verdes, hormigas violetas, hormigas blancas… La hormiga de barrio, la hormiga precaria, la hormiga desobediente, la hormiga bicicletera, la hormiga participativa, la hormiga de la sierra, la hormiga okupa, la hormiga pacifista, la hormiga del valle y la de la costa, la hormiga obrera, la hormiga agricultora y, a la cabeza, juntas, la hormiga jubilada y la hormiga feminista.

Cada una trae a sus espaldas algo que servirá para reconstruir el hormiguero que caciques y oligarcas destruyeron: un centro autogestionado, una bicicleta, una escuela  infantil,  una  asamblea  de  mujeres,  un  huerto  urbano,  un  espacio  de cuidados, una nueva política fiscal, un servicio remunicipalizado, una cooperativa, un sindicato social, una pancarta antidesahucios, un nuevo centro de salud, o la gestión colaborativa de las fiestas del pueblo… Los bienes comunes necesarios para levantar poco a poco un nuevo hormiguero, empezando por lo más cercano, lo más necesario, lo que más nos une.

¡Aquí están ya la hormiga de Santander y la hormiga de Burgos, por ahí llega la hormiga de Bilbao, y también veo a la hormiga de Iruña… y muchas más, de hormigueros grandes y pequeños, del sur al norte, del este al oeste, todas juntas, con las antenas dispuestas a conectarse, prestas a activar la rebelión municipalista!

¡Ya llega la Liga de la Hormiga Municipalista! ¿A qué esperas? ¡Súmate!

Comparte